Comunicación no verbal: más que gestos.

Por: Lic. Amanda Sánchez Montero

En primer lugar, ¿qué es el lenguaje corporal? La expresión corporal o lenguaje corporal es una de las formas básicas para la comunicación no verbal. Este lenguaje engloba todas las señales conscientes e inconscientes del cuerpo, que dan información sobre el estado emocional o las intenciones de una persona. Esto tiene que ver con que los gestos, la expresión facial y también la postura general revelan de forma clara lo que sentimos. El lenguaje no verbal es imposible de dominar cuando sentimos emociones como alegría, miedo, enfado o tristeza.

La comunicación no verbal es tan importante como la expresada con palabras. En muchas ocasiones, un simple gesto, mirada, sonrisa o movimiento corporal puede significar mucho más que una palabra, pues podemos comunicar acuerdo, indiferencia, hastío o desacuerdo.

Se estima que solo el 7% de la información se atribuye a palabras, mientras que el 55% es lenguaje corporal (gestos, expresiones, apariencia, mirada, posturas, etc.) y el 38% a la voz (entonación, resonancia, tono, etcétera).

En otras palabras, el 93% de la Comunicación es no verbal, y esta forma de comunicación supera el impacto de la comunicación verbal.

“El cuerpo no miente”; es a través del lenguaje no verbal que se delatan las verdaderas intenciones de un individuo. Diferentes partes del cuerpo se están comunicando permanentemente y bien sean en conjunto o por separado, nos indican el estado de ánimo, personalidad o las actitudes de una persona.

Con el lenguaje corporal es posible analizar las emociones que se transmiten a través de los diversos movimientos. Por ejemplo, los tres indicios más comunes de falsedad en el rostro, según el Dr. Paul Ekman, pionero en el estudio de las emociones y su relación con las expresiones faciales, son: asimetría, una expresión facial más acentuada de un lado; la secuencia temporal, donde se considera que una expresión que dura más de diez segundos es falsa y la falta de sincronización, donde no existe coherencia entre lo que se dice y los gestos del rostro.

Con un simple gesto o movimiento de cabeza, podemos expresar acuerdo o desacuerdo hacia la persona que hablamos. Al encoger los hombros, expresamos sensación de incredulidad o desconocimiento de algún tema. Una adecuada mezcla entre palabras y gestos garantiza la atención de la audiencia a nuestro discurso.

Al igual que nuestros gestos envían información a nuestros oyentes, ellos también nos transmiten, incluso de forma involuntaria, su estado de ánimo. Si nuestro discurso durante una presentación es aburrido o no despierta interés, lo notaremos en los destinatarios. Una mirada furtiva al reloj o encogimiento en el asiento, indican que es la hora de hacer remontar nuestro parlamento.

Decimos más con el cuerpo que con las palabras y, aprender los secretos del lenguaje corporal, hace que cada interacción sea rentable y ofrezca grandes beneficios personales y profesionales.

El lenguaje no verbal puede mostrar si una persona siente atracción sexual hacia otra. Es cierto que esto no es una ciencia exacta y puede haber malinterpretaciones. Sin embargo, una de las señales evidentes de atracción sexual es mirar los labios de la otra persona. Otra señal, es aproximarse más de lo usual a otra persona y tocarla, mientras hablamos con ella.

Todas las emociones se reflejan en nuestro rostro, por la alteración del flujo sanguíneo. Sobre todo, se trata de sutiles variaciones en el color de la cara específicamente en los alrededores de la nariz, la cejas, la barbilla o las mejillas.

Los ojos se dilatan cuando vemos algo que nos gusta, estos son un indicador de gusto o atracción hacia algo. Es una respuesta totalmente inconsciente, y la más fiable para reconocer si hay o no atracción entre individuos.

¿Sabías que según cómo te sientes en una silla, estás mostrando determinados rasgos de tu personalidad? Por ejemplo, si siempre te sientas al borde de la silla, probablemente seas una persona que se estresa con facilidad. Te cuesta relajarte y mantienes una actitud de alerta en todo momento. Si te recuestas en la silla, estás mostrando desinterés y falta de entusiasmo. Las personas depresivas o tristes suelen sentarse así. En el caso de estar sentado de brazos cruzados, esto implica una actitud defensiva.

Cómo manejamos el espacio revela nuestra manera de relacionarnos, con respecto a esto, hay que tener en cuenta que las personas extrovertidas son propensas a defender su espacio personal, manteniendo a los demás a raya. Sin embargo, los introvertidos comparten su territorio con los demás, pero guardando cierta distancia.

El contacto físico es la forma más evidente de lenguaje corporal, cuanto más contacto físico existe, mayor relación hay entre las personas que se están relacionando. Es importante tener en cuenta que sólo porque a uno le toquen el brazo, no quiere decir nada. Es decir, en la interpretación de lo que significan determinados contactos físicos, hay que tener en cuenta el contexto.

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