Por: Dimiter Amaya Estrada y Fidel Luis Alvarez Alvarez

Hay cierto consenso entre estudiosos de las Ciencias Sociales de Cuba en que el pensamiento revolucionario cubano resaltan tres momentos de síntesis teóricas: en Martí, Mella y Fidel. Lo que sirve de pretexto para de forma sucinta se recuerde el 120 aniversario del natalicio de Julio Antonio Mella MacPartland, el 25 de marzo de 1903 en La Habana y que sirva de hilo conductor para destacar su impronta en la Universidad de Granma (UDG).
En 1921 Mella matriculó Derecho, Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana (UH). Cuentan los historiadores que hasta entonces los estudiantes de último año les hacían maldades a los recién ingresados, las llamadas “novatadas”. El año de Mella resultó la excepción: los novatos, encabezados por él, vapulearon a los veteranos. Julio Antonio hizo todo lo posible para desterrar esa pésima tradición de los predios universitarios. Al menos lo logró mientras fue alumno de la Casa de Altos Estudios. A los estudiantes de la UDG les servirá de referencia para el perfeccionamiento de las relaciones entre los nuevos ingresos y continuantes.
Gustaba de practicar deportes y representó a la UH en remo, atletismo, baloncesto y fútbol americano. Los juegos intra e interfacultades en béisbol, fútbol, voleibol, baloncesto y “manimbol” entre otros, constituyen un lindo homenaje del espíritu deportivo de los universitarios granmenses.
En diciembre de 1922 se funda la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), que tuvo como primer presidente a Felio Marinello y como secretario a Mella; a mediados de 1923 Julio Antonio asumió la presidencia y fue reconocido como un auténtico líder estudiantil y como uno de los principales líderes de la Reforma Universitaria que recogía entre sus principales demandas, la depuración del profesorado corrupto y la autonomía universitaria.
A propuesta de Mella, el directorio de la FEU decide en marzo de 1923 celebrar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes. Fue la principal figura del mismo, el cual trascendería a las demandas puramente estudiantiles para denunciar la injerencia norteamericana, las corruptelas políticas y otros males mayores de la nación.
Entre los más significativos acuerdos de este congreso está la creación de la Universidad Popular José Martí, inspirada en la Universidad Popular González Prada, creada por Haya de la Torre en Perú, cuyo objetivo era extender los conocimientos universitarios a los trabajadores, al pueblo y vincular la Universidad con las necesidades de la clase obrera.
También se estableció la «Declaración de Derechos y Deberes del Estudiante», cuyo autor fue Mella, donde se establecía el deber de los estudiantes de divulgar sus conocimientos en la sociedad y especialmente entre los obreros. Este congreso se declaró contra la intromisión del gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba y contra la Enmienda Platt.
¿Hacia dónde están dirigidos los “Derechos y Deberes” del estudiantado universitario de la UDG hoy?
Fundó una revista que aún se publica, Alma Mater, de la que era administrador, corrector de prueba, reportero y editorialista. Firmaba sus artículos con el seudónimo de Lord Mc Partland. En esa época surgió también la Revista Juventud, de la cual Mella fue el primer director. La revista comenzó a editarse en la imprenta de los tabaqueros, donde Julio Antonio conoció a Carlos Baliño, figura destacada de las luchas independentistas del siglo XIX, junto con José Martí, y el primero en difundir las ideas socialistas en Cuba.
Para Mella“Sancho no puede comprender por qué Quijote se viste de hierro y expone su vida en todos los campos para luchar por la justicia. Él solo ve como anhelo su aula. A pesar de esto, los quijotes soñadores sirven más a la humanidad que los ventrudos Sanchos”.
En la universidad conoció a su esposa: Olivín Zaldívar, con la que tuvo a su hija Natasha, nacida luego en México (1927). Ya Mella constituía un peligro para el tirano Gerardo Machado y un mal profesor montó una provocación al ofender a la muchacha. Entre Mella y el despreciado maestro se produjo un altercado, pretexto usado para expulsar a Julio Antonio de la UH. Luego el régimen lo arrestaría bajo falsos cargos de terrorismo. El joven se declaró en huelga de hambre y ante el reclamo popular, el sátrapa ordenó retirarle los cargos, no sin antes planear su asesinato. El Partido orientó a Mella su partida al extranjero.
Mella opera con significaciones tan vigentes como el monopolio de la cultura y describe que la Universidad Popular José Martí, no es la única arma que cuenta el pueblo para su emancipación, pero sí es muy útil para quebrantar las tiranías del conocimiento.
Repasar el accionar revolucionario de Julio Antonio, implica profundizar en sus análisis sobre el papel social de las universidades. Sus ideas tienen presencia y enaltece la fuerza humanista de ser estudiante y profesor universitario: “la Universidad Moderna debe influir de manera directa en la vida social, debe señalar las rutas del progreso, debe ocasionar por medio de la acción ese progreso entre los individuos, debe, por medio de sus profesores, arrancar los misterios de la ciencia y exponerlos al conocimiento de los humanos. (Alma Mater, No. 4, 1923).
Ese es el gran reto de profesores y estudiantes de la UDG, dar pasos firmes ante el reto de acompañar al Partido, Gobierno y las entidades estatales y privadas de la provincia, pensando, que todo tiempo futuro tiene que ser mejor y buscar la reedición como una expresión de amor, compromiso y continuidad, incluso de la labor social desarrollada por los universitarios en los barrios durante más de año y medio de pandemia; el acompañamiento a las comunidades en su transformación y la formación de capacidades, entrenamiento, asesoramiento, de actores económicos, sociales y científicos del territorio, en correspondencia con sus demandas para transformar la realidad.