Por: MSc Edisbel Suárez Arévalo y Dr.C Sonia Videaux Videaux

Preparar a las nuevas generaciones para que asuman conscientemente el rol de defender la Revolución se convierte en una necesidad imperiosa, teniendo en cuenta la complejidad del contexto actual y los debates que se generan en torno a los valores y su educación. Estas líneas pretenden realizar un análisis de las algunas concepciones de Fidel Castro Ruz sobre el valor de la solidaridad y su vigencia.
La vocación solidaria de este pequeño país, asediado y bloqueado, ha sido ejemplar. Es un deber hacer por el bienestar de todos los seres humanos sin que las fronteras se conviertan en una barrera infranqueable, lo que se refleja en la expresión martiana: “Patria es humanidad”. (Martí, 1991: 468).
Los valores y su educación fueron abordados reiteradamente por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, quien consideraba que educar es sembrar valores, inculcar y desarrollar sentimientos, transformar a las criaturas que vienen al mundo con imperativos de la naturaleza, muchas veces contradictorios con las virtudes que más apreciamos, como solidaridad, desprendimiento, valentía, fraternidad y otras”. (Castro, 2004: 90).
El Comandante en Jefe muestra el vínculo que existe entre la educación, las ideas y los valores. Su pensamiento sirve de orientación en este complejo problema, no solo al formular las innumerables interrogantes que se plantea la humanidad hoy, en calidad de retos que impone el nuevo siglo, sino que constituye un instrumento esencial para el necesario análisis de los caminos a seguir.
Alerta Fidel sobre aquellas influencias negativas que pueden interponerse e incidir en el proceso educativo. Muchas veces se adquieren cualidades y valores negativos (antivalores) que hay que modificar. La formación de valores es parte inseparable del proceso educativo de la sociedad, por tanto, el individuo no nace con determinados valores, sino que hay que configurárselos a partir de la influencia de los diferentes factores.
Una cuestión de primer orden se refiere a la necesidad de abordar los valores en su carácter de sistema. Sin perder de vista esta cuestión se enfatiza en algunos elementos cardinales del valor la solidaridad.
Una definición compartida y asumida por el autor de este artículo, plantea que el valor de la solidaridad humana expresa la significación social positiva que tiene el hecho de establecer relaciones interpersonales por medio de la correlación de los intereses, de las clases, sectores, de la nación y de los países, etc., en aras de un beneficio común a favor del progreso”. (Chacón, 2002: 71).
La solidaridad, entendida como el apego a la causa de otros, genera un sentimiento de apoyo mutuo, agradecimiento, respeto a las diferencias, estimula y promueve la unidad de voluntades y de las fuerzas humanas por el logro de objetivos o empeños comunes propuestos por quienes la practican.
La sensibilidad humana hacia el otro es una condición del desarrollo de valores más complejos. Internacionalismo y solidaridad son aspectos que se relacionan de manera directa. Al respecto Fidel dijo: “”Nosotros tenemos el concepto de que el internacionalismo es la esencia mejor del socialismo. Sin internacionalismo, es decir, sin solidaridad entre los pueblos no se puede predicar la solidaridad en el seno del pueblo, la solidaridad entre los individuos (…)”. (Castro, 1991: 308-309).
La solidaridad practicada por Cuba es una forma de enfrentar las manifestaciones de nacionalismo y chovinismo. Estas pautas fueron impulsadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien le atribuyó una importancia capital a la práctica de la solidaridad y el internacionalismo, como piedra angular del Marxismo, no porque a este país le sobre para dar, sino por la esencia humanista de la Revolución.
Desde sus primeros años, la Revolución brindó su solidaridad. Un ejemplo fue el envío, en 1963, a pesar de las limitaciones, de una brigada médica y de un contingente de combatientes a Argelia. Refiriéndose a aquel hecho en sus palabras con motivo de la cena oficial ofrecida por el Presidente de la República Argelina Democrática y Popular, Fidel Castro Ruz, expresó: “”Argelia fue el país donde primero se puso a prueba nuestra conciencia internacionalista”.(Castro, 2001).
Otro ejemplo de la ayuda prestada por Cuba fue la que le brindó al Gobierno progresista de Maurice Bishop en Granada. Precisamente en una visita efectuada por Fidel Castro a ese país en 1998, en un acto de masas pronunció un discurso donde afirma: “”Todos los seres humanos somos iguales, nadie tiene derecho a ser indiferente al dolor y a los sufrimientos de los demás”. (Castro, 1998).
Sus palabras expresan su elevada preocupación por aquellos que sufren. En medio de un mundo tan desigual, donde predominan el egoísmo y el abandono de los más desfavorecidos, se trata de reaccionar y tomar conciencia de que existen múltiples formas de concretar ayudas para lograr una mejor distribución de las riquezas que tiene la humanidad.
En el concepto de Revolución se especifica “(…) es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo (…) (Castro, 2001: 4).
El respaldo cubano a las causas justas de todos los pueblos fue sistemática, sobresalen los que recibieron la solidaridad moral y material de Cuba, fundamentalmente los africanos, entre los que se destaca la epopeya internacionalista de Angola.
La Revolución cubana es paradigma en el mundo por lo que ha hecho, no solo por su pueblo, sino por aquellos que han requerido de su concurso, incluyendo a países desarrollados. Son millones de personas las que se han beneficiado con la solidaridad de Cuba, manifestándose en los miles de cubanos que han cumplido misiones de colaboración en diversos sectores.
El relevo generacional en Cuba con la llegada de Miguel Díaz–Canel Bermúdez a la presidencia de la nación el 19 de abril de 2018 y quien el 10 de octubre de 2019 fue elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular, como Presidente de la República de Cuba, no ha disminuido el espíritu solidario de los cubanos, fiel continuador y defensor de los más puros valores y principios de la Revolución Cubana confirma la necesidad de lograr que la solidaridad se erija como prototipo en las relaciones internacionales ante los designios de aquellos que pretenden imponer su dominio unilateral. Eso hicimos en el marco de la Pandemia Covid-19, Cuba fue el primer país en ofrecer apoyo solidario y colaboración con médicos, paramédicos a países fuertemente azotados por el virus.
Los postulados del Presidente Díaz Canel son una muestra fehaciente de defender un legado que realza los valores para contrarrestar aquellos antivalores que desean imponer los enemigos de la Revolución a la nueva sociedad que se construye en Cuba. La solidaridad debe desarrollarse, no solo hacia otros países, sino también en el interior del propio país.
Una muestra de ello lo tenemos en ocasión del evento meteorológico que afectó a toda la zona centro oriental de la isla en junio 2023. En particular en la Provincia Granma hubo afectaciones en el fondo habitacional, pérdidas de recursos de los residentes en zonas afectadas y pérdidas de cultivos, pero la solidaridad no se hizo esperar.
La Universidad de Granma operó como Centro de Evacuación en la Sede Blas Roca Calderío en la Ciudad de Manzanillo y allí fueron evacuados pobladores de zonas afectadas incluidos profesores y estudiantes de la institución. Los Centros Universitarios Municipales jugaron un papel importante en las labores de saneamiento y de siembras de ciclo corto en los organopónicos, los colectivos laborales realizaron donaciones que fueron entregadas a los damnificados en los municipios.
Las concepciones en torno al valor Solidaridad de Fidel Castro Ruz tienen raíces históricas y en la actualidad mantienen su vigencia. Este valor se inserta en los valores compartidos por la Comunidad Universitaria de la Universidad de Granma, que se traduce en modos de actuación, no solo en el plano externo, sino además en el plano interno como una necesidad del contexto cubano actual.

