Por: MSc Guillermo Ortiz Llovet

La historia nuestra es protagonista del papel desempeñado por la mujer cubana en las diferentes etapas del proceso revolucionario, estos apuntes así lo evidencian.
Celia se incorpora al Movimiento 26 de julio en los primeros días del mes de julio de 1955 en una entrevista con Manolo Echeverría quien había sido compañero de aula de Frank País y tenía la misión de organizar el movimiento en Manzanillo y los pueblos costeros, fue a Pilón porque sabía de las actividades de Celia y le pidió que fuera a Santiago a contactar con Frank, pero no pudo tener contacto con Frank.
A la altura de noviembre de 1955 ya Celia tenía estructurado un sólido aparato clandestino en la zona de Pilón. Hasta entonces había mantenido relaciones indirectas a través de los responsables del movimiento de Manzanillo con Frank en Santiago y los demás niveles nacionales de dirección. Había ampliado su esfera de contactos en la costa con militantes de Niquero, Media Luna y Campechuela, pueblos en los que el trabajo de organización no había avanzado tanto como en Pilón.
A principios de noviembre, Celia estaba presente en las primeras reuniones que tienen lugar en Bayamo y Manzanillo, en ocasión de la visita de Ñico López, asaltante del Cuartel de Bayamo el 26/7/1953 y uno de los principales cuadros del movimiento. El recorrido de Ñico López tiene como propósito impulsar el trabajo de organización en toda la región, pues la zona de Pilón y Niquero eran manejadas como posible punto de llegada de la expedición desde México.
Desde que Fidel comenzó a elaborar los planes de expedición que llevaría la guerra al país, una de las premisas tácticas fue que el punto de llegada o desembarco debería ser próximo a la Sierra Maestra, en la decisión final intervinieron fuertes factores diversos: el orden geográfico y en el orden humano, se resume en un nombre, Celia. El movimiento de Pilón, bajo la dirección de Celia era una entidad ya reconocida.
De la mano de Celia y aprovechando su posición y relaciones del movimiento podía ser capaz de preparar el recibo de la expedición de forma tal que pudieran apoyarse desde los primeros momentos de las acciones que se llevaran a cabo y asegurarse el internamiento posterior del destacamento expedicionario en su teatro de operaciones de la Sierra Maestra.
Sobre sus hombros, recayó la responsabilidad de preparar las condiciones que garantizaran el éxito de todo el plan para el inicio de la nueva fase de la lucha. Su labor de organización de la red de recepción del desembarco, la proyectó en los primeros planes de la Revolución Cubana, posición cimera que supo mantener a partir de ese momento hasta su muerte, por obra de su esfuerzo, abnegación y lealtad inquebrantable a Fidel y a su pueblo.
En el patio de la casa de los Sánchez en Pilón, tienen lugar conversaciones entre los visitantes del movimiento 26 de julio y Celia. Fue en esta ocasión cuando conoció personalmente a Frank y queda facultada como coordinadora de toda la preparación, para proponer y ejecutar acciones, actuando siempre en relación con Frank y bajo la orientación general y directa de este desde Santiago. Es decir, su accionar abarcaría todo el aparato clandestino del movimiento en la costa, incluyendo Manzanillo.
Celia logra comprometer en esta empresa algunos elementos claves que le permitieron ampliar considerablemente la red de apoyo al desembarco que estaba empeñada a construir. Uno de estos fue Guillermo García, campesino de Pilón, Crecencio Pérez y su hijo Ignacio Pérez, camionero del central; Mongo Pérez (hermano de Crecencio) quien vivía en Cinco Palma, dentro de la Sierra.
Celia recomendó la casa de Mongo Pérez como punto de concentración, reorganización y descanso de los expedicionarios antes de penetrar a la Sierra Maestra. Así lo hizo saber Frank País en las conversaciones que ambos sostuvieron en México en agosto de 1956. Pero no es exagerado decir que Fidel, Raúl, Almeida y el puñado de combatientes que lo acompañaban lograron reunirse en pies de lucha en la finca de Mongo Pérez en los días finales de diciembre de 1956, ello se debió no solo a la voluntad, el coraje y el espíritu de lucha de esos hombres, sino también en gran medida, al trabajo tenaz y minucioso de Celia.
A través de Quique Escalona, organiza los trabajadores bancarios de la ciudad en actividades de recaudación de fondos y otros trabajos de apoyo. Por intermedio del doctor René Vallejo, médico en esa ciudad consigue la colaboración de muchos medicamentos; con el concurso de varias mujeres Manzanilleras prepara uniformes, mochilas, brazaletes, banderas, sábanas, botas, frazadas y otros recursos.
A esta altura, consideraron que el trabajo preparatorio que había sido encomendado, estaba terminado. Su mayor aspiración ahora era correr el mismo riesgo que Fidel y sus compañeros, compartir en calidad de combatiente, pero Frank, con quien había discutido el asunto se opuso rotundamente, pues entendía que su presencia en la zona sería vital en el momento de la llegada de la expedición. Celia reconoció esa decisión y regresó a Manzanillo a continuar ultimando todos los preparativos.
Ya en estos momentos, el enemigo había comenzado a tomar conciencia del papel central que ella desempeñaba en la actividad del movimiento en la región. Celia se ve obligada a pasar a la vida clandestina en Manzanillo, desde donde sigue dirigiendo la labor en el resto de la costa. Allí le llegaría el aviso de que Fidel está en camino.
El día 30 de noviembre de 1956, en la tarde, tiene noticias de lo ocurrido en Santiago, sin tener conversación con Frank. Los combatientes que se encontraban en la zona costera para entrar en acción, de tanto esperar sin noticia, son orientados por Celia el 1 de diciembre, acerca de su retirada, y vuelven a la normalidad para no levantar sospechas, el día 2 de diciembre cuando se produce el desembarco. Celia es detenida en Campechuela, logra escaparse y se arrastra por un marabusal, se llena de espinas lo que le produce infección y fiebres, se hincha todo su cuerpo. El propio día 2 se divulgaba que Fidel había muerto, cosa que ella no creyó. Celia el día 5 de diciembre viaja a Santiago, se corta el pelo, se pone una barriga postiza y logra entrevistarse con Frank País.
No es hasta el 19 de diciembre que Celia recibe confirmación cierta de que Fidel no solo vive, sino que está a salvo en manos seguras. Ese día llegó Mongo Pérez a Manzanillo con la noticia de que Fidel y otros dos compañeros estaban en su finca, en Cinco Palmas, desde el día 16. Celia deja que Mongo llegue hasta Santiago para llevar personalmente a Frank las orientaciones de Fidel. Al regreso de Mongo, Celia liquida los gastos y suministro resueltos inicialmente por el campesinado y le entrega otros 267 pesos para Fidel.
El 30 de diciembre, despide de Manzanillo el primer grupo de militantes del movimiento que ha organizado como refuerzos del destacamento guerrillero, compuesto por 11 combatientes. Celia se convirtió en el punto de apoyo crucial de la guerrilla y Manzanillo en la retaguardia principal del Ejército Rebelde.
En abril de 1957 Raúl Castro escribió en un mensaje enviado desde las montañas a Celia, quien estaba entonces en Manzanillo, preparando su segunda subida a la Sierra: Tú te has convertido en nuestro paño de lágrimas más inmediato y por eso todo el peso recae sobre ti; te vamos a tener que nombrar madrina oficial del destacamento. !Y así fue!
Sirvan estas páginas para felicitar a todas las madres cubanas y, en particular a las de la Universidad de Granma, en su día. Recordamos a Celia en su natalicio en esta fecha, porque fue como una madre para los demás combatientes del movimiento 26 de julio en la zona de lucha.