Asamblea de Jimaguayú: significación histórica indiscutible

Por:MSc. Edisbel Suárez Arévalo y Lic. Natalí Ramírez Ávila.

El proceso revolucionario cubano iniciado el 10 de octubre de 1868 es rico en hechos históricos que han trascendido más allá del momento en que han acontecido. En la lucha del pueblo cubano por lograr su independencia del coloniaje español, la Asamblea de Jimaguayú ocupa un lugar destacado, por su incidencia en la creación de la base organizacional durante la lucha anticolonial. El presente trabajo tiene como objetivo realizar un análisis breve de la significación histórica de ese acontecimiento.

La Asamblea de Jimaguayú se efectuó del 13 al 18 de septiembre de 1895, en el lugar de igual nombre, perteneciente a Camagüey. En ella participaron representantes, en su mayoría jóvenes, de las distintas regiones de Cuba. Existían distintas tendencias entre los principales líderes independentistas sobre la manera de organizar a la República.

Se manifestaban posiciones diametralmente opuestas: por un lado, los que pretendían imponer un gobierno civil, similar al aprobado en Guáimaro, por el otro, temiendo a que sucediera un desenlace como el que tuvo la Guerra de 1868, aspiraban a instaurar un gobierno con formas dictatoriales.

José Martí, antes de morir había dejado clara su posición, al desear libertad de acción para el ejército, pero sabiendo que el interés del país debía estar dignamente representado. Quería el Apóstol que la República se forjara con cimientos sólidos desde la lucha que se libraba en la manigua, pero sin olvidar que primero había que derrotar al enemigo en el campo de batalla.

El día 16 fue aprobada la Constitución de Jimaguayú, integrada por 24 artículos, que estableció un gobierno centralizado con funciones ejecutivas y legislativas a través del llamado Consejo de Gobierno. El poder civil y el militar quedaban separados, este último tenía cierta independencia respecto al primero. El Consejo de Gobierno intervendría en los asuntos de la guerra, siempre y cuando respondiera a altos fines políticos.

Salvador Cisneros Betancourt fue electo como presidente del Consejo de Gobierno, Bartolomé Masó Márquez sería el vicepresidente. Completaban el gobierno cuatro secretarios de Estado (Guerra, Hacienda, Interior y Exterior). Mientras que Máximo Gómez y Antonio Maceo fueron ratificados en sus cargos de General en Jefe y Lugarteniente General del Ejército Libertador, respectivamente. Fue designado Tomás Estrada Palma, quien había sustituido a Martí como Delegado del Partido Revolucionario Cubano, representante plenipotenciario en el exterior.

La Asamblea de Jimaguayú representó un momento crucial en el logro de la unidad revolucionaria durante el enfrentamiento al colonialismo español. Constituyó un paso fundamental de continuidad para darle representatividad al proceso fundacional de la República de Cuba en Armas y en la institucionalización de la Revolución en marcha. Las estructuras creadas para alcanzar los objetivos concebidos constituyeron el reflejo de la necesidad de adoptar formas organizativas distintas a las de la guerra anterior. Se alcanzó el equilibrio entre el mando civil y el militar como anhelaba Martí. El texto constitucional estaba impregnado del espíritu republicano y de legalidad al levantamiento emprendido. El movimiento independentista cubano, indiscutiblemente salió fortalecido a lo interno e internacionalmente, a pesar de lo que en la práctica ocurrió posteriormente. Quedó demostrado el impulso patriótico y el compromiso firme de separar a Cuba de España para fundar un Estado independiente. Para los que aman y fundan, la Asamblea de Jimaguayú posee una significación extraordinaria al convertirse en un acontecimiento con más claror que sobras. No debe desconocerse el contexto en que se desarrolla y las limitaciones propias de la época. Sin embargo, es inobjetable la madurez alcanzada y la visión de fructificar el camino irreversible de la libertad.

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