Por: Randy Alonso Falcón, Thalía Fuentes Puebla, Yilena Héctor Rodríguez
Tomado de: Cubadebate

Jorge Legañoa, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba, recordó que en los años 80’ se estudiaba una Ley de Prensa solo para los medios de comunicación, y hoy hablamos de una ley que es para toda la sociedad. “Se debe incluir lo comunitario, lo organizacional, el ciberespacio… porque en esta época de convergencia si lo vemos como forma y no como contenido, se está errando el tiro en materia comunicacional”.
A criterio de Legañoa, esta ley es una fortaleza para los periodistas cubanos y también para los comunicadores y la Academia. “Lo que tenemos es un instrumento para trabajar, una herramienta para ir todos los días a hacer un mejor periodismo y profundizar en la transformación del sistema de medios de comunicación”.
Ya contamos con ese sistema en las manos, insistió el periodista. “Tenemos la regulación, pronto se publicará en la Gaceta y contaremos con los decretos que regulan esa ley”.
Con la divulgación constante de noticias falsas, desde que se aprobó la Ley de Comunicación por la Asamblea Nacional del Poder Popular, estamos viviendo, según el vicepresidente de la UPEC, una campaña para engañar al pueblo cubano sobre el alcance de esta normativa.
“Algunos la pretenden dibujar como una ley mordaza, de censura. Es una ley que abre el diapasón de la creación, en aras de un periodismo más profundo, de mayor investigación, donde participen todas las aristas de la comunicación. Le da derechos a los periodistas y la posibilidad de exigir a las fuentes”, dijo.
Según Legañoa, hay palabras que a lo largo del documento se repiten: veracidad, transparencia, inmediatez, oportunidad. “Pero no es solo para los periodistas, porque en el ámbito comunicacional se le está diciendo a las fuentes de información ‘usted tiene que ser oportuno cuando un periodista o un medio de comunicación le pida una información. Tiene que ser veraz’.
“Eso ha sido un reclamo en los últimos congresos de la organización, porque estamos viviendo una época en el que el ciclo de la información es muy dinámico. Lo que hoy es una noticia, mañana está en el olvido”.
Para Legañoa, la urgencia es qué hacer en medio de un escenario donde priman las noticias falsas y la desinformación. “Por eso tenemos medios de comunicación ahora mismo en transformación, en el plano editorial, económico”.
En ese proceso tiene que existir primero una alfabetización comunicacional, dijo, y la ética es una de las variables principales. Además, señaló que este proceso educativo, mediático y comunicacional debe empezar desde edades tempranas.
“Estamos hablando de una ley que apunta a la seguridad nacional del país porque los más de 7 millones que tenemos conectados a Internet, actúan sobre plataformas que no son cubanas, con leyes de seguridad de otros países. Nuestros ciudadanos están expuestos a las regulaciones internacionales. Tenemos que ganar en la responsabilidad de las personas en el contenido que generan para cada una de esas plataformas”, apuntó.
Perspectivas desde la Academia
La doctora Hilda Saladrigas, profesora universitaria y asesora de la rectora de la Universidad de La Habana, señaló que muchos expertos nacionales e internacionales acompañaron el proceso de elaboración de la Ley de Comunicación.
“Se logró algo con una cualidad superior porque unimos fuerzas entre académicos, profesionales y la población en general. Hay aportes de tesis de pregrado y doctorado de diferentes ramas del saber, no solo la comunicación”.
“La comunicación es un proceso pilar para la gestión del gobierno de este país, y ahora tenemos a dónde acudir si surge una duda. Es una ley que te respalda tus deberes y derechos como ciudadanos y como profesional de los medios”, explicó la especialista.
En este sentido, dijo que esa consuvilta la debe hacer el profesional que está confundido con determinado asunto, pero también tienen que hacerla los creativos de la comunicación audiovisual. “Es una ley que trasciende la prensa. Es una ley sombrilla que abarca a todos los que participan en el proceso y los ciudadanos que producen comunicación”.
Según valoró Saladrigas la normativa es el punto de partida, y ahora desde la Academia hay que seguirle la pista a esa letra escrita para que se lleve a la práctica, incorporarla a los planes de estudio y en las líneas de investigación de las universidades. Además, es importante buscar una innovación investigativa en esta época, donde existe tanta convergencia.
“Esta es una ley que subyace en todo su contenido el carácter educativo que tiene. Habla de la educomunicación y hay que proyectar los mecanismos para que sea una responsabilidad social y de las instituciones involucradas en el proceso. En la medida en que el ciudadano se aprenda de esta ley, estaremos en mejores circunstancias para enfrentar esa avalancha del colonialismo cultural”.