Diego Vicente Tejera. Precursor de las ideas socialistas en Cuba

Por: DrC Sonia Videaux Videaux. P.T

Hijo de los santiagueros Diego Vicente Tejera y Piloña, y Ascensión Calzado y Portuondo, nació en Santiago de Cuba el 20 de noviembre de 1848. Estudió en el Seminario de San Basilio el Magno en la urbe oriental, el cual abandona por haber perdido su afición al sacerdocio, ingresando en la escuela preparatoria, de la cual pasa al Instituto de Segunda Enseñanza.

Resultado de múltiples causas, desde niño desarrolló una gran sensibilidad por los asuntos sociales, y una alta vocación de sacrificio, el rechazo al régimen disciplinario que vivió en el Seminario San Basilio; una cierta rebeldía innata; las historias que escuchaba en el hogar sobre las causas de la Revolución de Haití. Las luchas sociales que tuvieron lugar en su época de adolescente, hacen que se incline por la justicia social, y por la política.

En 1865, acompañó a su padre a Puerto Rico, pues este había sido nombrado para un cargo judicial allá. En 1866 se traslada a Estados Unidos, país donde permaneció varios meses y luego viaja a Europa, visitando París, Londres, Bélgica y El Rhin.

El joven Tejera pretendía formarse como médico en la nación ibérica, pero su espíritu emancipador lo llevó a involucrarse en los movimientos antimonárquicos peninsulares. Aunque el levantamiento contra Isabel II fue sofocado, la acción le permitió obtener una visión real de las contradicciones internas de la metrópoli colonial.

Con tan solo 16 años de edad, Diego Vicente intenta alistarse como soldado en una de las columnas españolas que partía a Santo Domingo, intento que resulta fallido, por lo cual él y su amigo Palacios, emprenden su primera acción contra el colonialismo español, escriben unos versos contra la metrópoli, hacen de ellos 100 copias, y los distribuyen.

Profundizó sus conocimientos de agronomía, e hizo estudios de medicina alternados con los de derecho, además de filosofía, acercándose a la obra de los ideólogos del Marxismo; sin embargo, por la situación existente, determina abandonar una vez más, los estudios.

Simultaneó su quehacer político con su aliento poético. De manera que escribía versos y redactaba prosa para distintas publicaciones.

Ya desde 1875 el poeta criollo había establecido contacto con la emigración cubana anticolonialista en Nueva York. Ese año concibió su cuadro dramático en versos La muerte de Plácido, de contenido independentista y abolicionista. También marcó el comienzo de su labor como propagandista de los ideales más radicales de los revolucionarios cubanos. Con tal finalidad fungió como director del periódico La Verdad, órgano de la emigración cubana en Nueva York.

Luego de la firma del Pacto del Zanjón, Diego Vicente Tejera se movió entre Estados Unidos y México, donde laboró como redactor de El Ferrocarril y de Revista Veracruzana.

El Liceo Artístico y Literario de Guanabacoa fue inaugurado oficialmente el 16 de junio de 1861 y José Martí fue designado el 15 de diciembre de 1878, para ocupar la secretaría de la sección de Literatura y de regreso a La Habana en 1879, Diego Vicente Tejera intensificó su actividad intelectual, y a partir de aquel momento, estableció una fuerte y constante relación con el Maestro. Fundó y dirigió publicaciones para las cuales siempre contó con la colaboración del Héroe Nacional.

Luego viaja a París en 1888, donde trabaja en una entidad francesa. Publica la revista América en París, y retorna a Cuba para inaugurar el teatro Tomás Terry en Cienfuegos. En 1894 se establece en Estados Unidos, una dolencia, lo imposibilita como combatiente en la nueva contienda bélica, que acontecía en Cuba.

En 1898 llega a La Habana, y además de fundar el Semanario La Victoria, participa en las gestiones para la creación del Primer Partido Socialista Cubano, el cual se funda el 22 de mayo de 1899. En el año 1900, un ulterior intento por fundar su partido con el nombre de Partido Popular fracasa, lo cual marcó su separación definitiva, de las actividades políticas.

Diego Vicente Tejera falleció a los cincuenta y cinco años de edad, cuando una incurable enfermedad le arrebató la vida, el 6 de noviembre de 1903, por ello hoy recordamos su obra.

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