Por: EPG. Osmarys Estévez Rodríguez.

La Serie Calendario, es una producción independiente dirigida por Magda González Grau y escrita por Amílcar Salatti, propone una mirada a la vida de adolescentes cubanos y su relación con actores formativos como la escuela. Desde su puesta en escena paralizó a la audiencia cubana, por ser un producto estéticamente cuidado, con un elenco actoral de lujo. La historia se dirige hacia las relaciones que se producen entre estudiantes y profesores en el contexto cubano actual. Específicamente un grupo de noveno grado y su profesora Amalia.
La profesora Amalia (Clarita García), representa una maestra joven de Español- Literatura, en franco antagonismo con un grupo de estudiantes de noveno grado, los que se resisten a la materia que imparte. Para desmontar las barreras que se interponen con los alumnos y limitan el aprendizaje, la profesora busca conocer las realidades familiares y el contexto social en el que éstos se desenvuelven.
Y es que nadie mejor que ella, para verse reflejada y conocer las dificultades que enfrentan sus escolares, pues a esa misma edad tuvo reiteradas indisciplinas y fue rescatada por su maestra. Por eso la vida la pone en una posición en la que debe retribuir y salvar a sus estudiantes. Su principal arma es la motivación, motor de la conducta humana, lo que la energiza y dirige. La motivación es esa chispa que permite encender e incentivar el desarrollo del aprendizaje.
El Seriado está cargado de frescura, alegría y diversión, propio del fervor de esta etapa de la vida, en la que los sueños y los anhelos avivan el protagonismo de los mismos. Por eso la propuesta es amena y atrae en las noches de domingo.
No obstante, se reflejan otras problemáticas sociales nada divertidas, como es el caso de las adicciones, el fraude escolar, el alcoholismo, la violencia intrafamiliar, la migración interna y la discriminación, entre otros, los que devienen como acicate perfecto para mostrar estas realidades sociales en determinados contextos familiares y su impronta en la socialización que tienen los jóvenes, en este caso en el aula. Ante lo que los tradicionales métodos educativos, no son suficientes para lograr la disciplina del grupo y la motivación por el aprendizaje.
Cambiar el clima de una clase y despertar en los educandos la necesidad de conocer, es algo que pocos profesores se animan a hacer. Esta profesora echa a cuestas sus propios problemas más los de sus estudiantes, los que la llevan a no pocos desencuentros y conflictos. No obstante, enfrenta cada una de las adversidades y logra un clima de fraternidad y armonía en sus clases y propicia el interés por las materias. Los resultados no se hacen esperar, el cambio del grupo 9no 3 es una realidad que asombra a los directivos y el resto del personal docente.
En la segunda temporada los estudiantes están más grandes y así sus conflictos, se cerrarán algunas tramas de la historia y otros continuarán dándole el matiz a la serie. Y por supuesto, hay un cambio de reparto que aviva la frescura del seriado, invitando a la teleaudiencia a seguir disfrutando de las propuestas que trae y llevar a la reflexión.
El homenaje en esta serie a todos aquellos educadores, que hacen de la clase un “Arte”, porque como reza la frase de José de la Luz y Caballero: “Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo”.