El Español: herencia cultural en nuestras tierras y auge mundial

Por: MSc. Gretys Prada Matos

Nuestro español es el resultado del choque entre culturas diferentes y la infuencia de muchos pueblos que aportaron su riqueza lingüística y cultural. El hecho de que actualmente en el mundo existan cerca de 583 millones de personas que hablan el español y de ellos 496 millones de forma nativa, revela que es la segunda lengua más hablada tras el Chino mandarín, según el Instituto Cervantes, y el 7,6% de la población mundial es hoy hispanohablante..

Se estima que el porcentaje aumente una décima (7,7%) en el año 2050. Estados Unidos será en 2060 el segundo país hispanohablante del mundo después de México: casi uno de cada tres estadounidenses será hispano.

Nuestro español es además el tercer idioma en internet, donde tiene un gran potencial de crecimiento, y lo estudian 22 millones de personas en 110 países. De ahí la pertinencia y predominio que ha alcanzado nuestra lengua.

En el Reino Unido, el español es percibido como la lengua más importante para el futuro. Francia, Italia, Reino Unido y Alemania son los países con un mayor número de estudiantes de español. También ha crecido notablemente la enseñanza en países anglófonos como Canadá, Irlanda, Australia y Nueva Zelanda.

En países sinohablantes como China, aumenta el interés por el estudio del español como lengua por interés bilateral y comercial en Latinoamérica. Cuba alberga gratas experiencias de trabajo en la enseñanza de español a jóvenes chinos y continúa anualmente recibiendo estudiantes en la Facultad de Español para No Hispanohablantes de la Universidad de la Habana, donde cursan también estudiantes de otras nacionalidades.

Otras universidades cubanas cuentan con mucha experiencia en este tipo de enseñanza,como es el caso de la Universidad de Oriente, donde se imparte también una maestría en esta enseñanza que lleva ya varias ediciones. En nuestra universidad han cursado programas intensivos de español estudiantes angolanos, sudafricanos y de otras regiones del mundo.

Razones que nos enorgullecen y motivan cada día a velar por el cuidado del lenguaje para reafirmar y prestigiar nuestra lengua, como medio de comunicación intercultural, forma de identidad de nuestros pueblos y herencia sociocultural.

La conquista y colonización de América por España propaga el uso del castellano que evoluciona a partir del caudal de voces indígenas que enriquecen nuestro léxico con vocablos aborígenes como maíz, cacao, chocolate, tomate, canoa, tabaco, cacique, conocidos por los españoles por vez primera en nuestras tierras.
De ahí que a pesar de la influencia canaria y andaluza del español que se habla en nuestro continente, es preciso reconocer la influencia de las lenguas indígenas en el español de América, a saber, el araucano en Chile, el nahualt de los aztecas en México; el maya-quiché de las Zonas de Yucatán y de Centroamérica, el guaraní en Paraguay y Argentina; el quechua de los incas de Perú, en el sur de Colombia, en Ecuador, parte de Bolivia y en Cuba, nuestro aruaco insular, legado por nuestros aborígenes.

La lengua se desarrolla íntimamente ligada al desarrollo del pensamiento y la cultura. Si bien muchas lenguas indígenas de América desaparecieron completamente, otras persisten y enriquecen la cultura e idiosincrasia de los pueblos. Se mantienen vivas en defensa de las culturas originarias y su legado histórico. La influencia de la lengua aborigen en el español de América prestigia nuestra lengua.

Cuando preguntaron a Alejo Carpentier, gran novelista de nuestras letras, cuál era el origen de los habitantes de Cuba, respondió: “Todos descendimos de los barcos”. Con esta afirmación nos confirma que no solo los conquistadores españoles llegaron con su influencia lingüística y social, sino también, los miles de esclavos africanos que contribuyeron al fomento de la industria azucarera;los barcos cargados de chinos pobres que arribaron a nuestras costas en 1847 bajo un régimen muy duro de trabajo; los campesinos canarios dispuestos a cosechar tabaco y frutas tropicales; los árabes y judíos que establecieron comercios en zonas urbanas; hombres de las recién liberadas tierras americanas; también los japoneses, coreanos, suecos, holandeses, ingreses, franceses y norteamericanos.

Ese proceso de transculturación determinó el carácter de síntesis de la cultura cubana, con gran diversidad que se aquilata con el amplio caudal de voces heredadas.

En nuestra sociedad el dominio de nuestra lengua reviste gran importancia pues es medio de expresión de sentimientos, ideas, riqueza cultural,tradiciones, es esencial para el desarrollo de la comunicación social y las relaciones interculturales con otros países.

Nuestro lenguaje revela el uso adecuado que hacemos de nuestra lengua en diferentes contextos socioculturales. Comunicarnos coherentemente partir del desarrollo de nuestra expresión oral, expresión escrita, comprensión auditiva y comprensión lectora, favorece el desarrollo de la competencia comunicativa en función de convertirnos en usuarios eficaces del idioma.

A todos nos identifica y une nuestra lengua, como expresara nuestro Apóstol José Martí:

“Lo que por fuerza ha de ser la lengua en América: recuerdo de nuestro carácter autóctono, de nuestro clima, de nuestra abundancia, de nuestra educación mezclada, de nuestro cosmopolitismo literario, de nuestros hábitos fieros e independientes, de nuestra falta de costumbre de reglas largo tiempo imperantes, de nuestro amor natural, como reflejo de nuestra naturaleza, a la abundancia, lujo y hermosura”.

Las palabras de Pablo Neruda, por otro parte, resumen la riqueza, fortaleza y legado histórico de nuestro español:

“Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos…Estos andaban por las Américas encrespadas buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz(..) Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra (…) Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como priedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes (…) el idioma. Salimos perdiendo(…) Salimos ganando…Se llevaron el oro y nos dejaron el oro (…). Se lo llevaron todo y nos dejaron todo (…) Nos dejaron las palabras”.

Sirva este artículo para recordar la relevancia de nuestro idioma como riqueza cultural y patrimonio lingüístico. Para honrarlo sigamos todos el ideal martiano de “Háblese sin manchas”.

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