Por: MSc. Gretys Prada Matos

Reconocer y admirar los pregones cubanos es motivo de interés y asombro para no pocos visitantes extranjeros que arriban por vez primera a nuestra isla caribeña. Y es que la presencia del humor, el choteo y el pregón son rasgos marcados del cubano que se mantienen vivos en nuestra expresión popular más arraigada. ¡Qué cubano no amanece escuchando un pregonero por una cuadra de su barrio, o por la esquina de su casa! Los hay muy rimados y edulcorados,hasta picantes y efusivos, otros más simples y formales. En su mayoría, todos reproducen el deseo de vender mercancías de la forma más amena y divertida, que atrape, que llegue a todos para garantizar la venta del preciado producto.
Desde la colonia y la neocolonia el auge de los pregoneros comenzó a formar parte de la vida social y cultural del país. De regiones como Santiago de Cuba y Ciudad de la Habana numerosos pregones fueron inmortalizados en periódicos y crónicas de la época, en poemas y canciones populares.
Definido como un género musical urbano breve y repetitivo, nacido en la Isla en el siglo XIX, el pregón es heredero de las tradiciones comerciales europeas, llegadas con la emigración. A las plazas acudían negros libres y campesinos con sus productos para ser vendidos.
Con la creación del teatro nacional, Francisco Covarrubias introduce por primera vez, los famosos personajes del negrito, el chino y el gallego. Una vieja tradición del teatro español fue incorporar voces pregoneras a sus músicas triplescas. De ahí el pregón hizo su incursión en el teatro vernáculo cubano. Surge así el conocido pregón del manisero de Moisés Simos, popularizado por la famosa cantante cubana Rita Montaner.
Tamaleros, maniseros, dulceros, escoberos, vendedores de periódicos, desfilaron por el teatro Alhambra, junto al chino, la mulata y el gallego. El vendutero es un personaje significativo de las piezas teatrales cubanas, así como el repertorio de pregones creado por músicos cubanos.
Son famosos pregones musicalizados como, el botellero de Gilberto Valdés, el florero y el zun zun de Ernesto Lecuona, el yerbero de Néstor Nilí; el relojero de Rodrigo Pratts y muchos otros que han recorrido el mundo en las voces prestigiosas de la canción cubana, como Rita Montaner, Bola de Nieve, Miguelito Valdés, Esther Borja, entre otros.
Al decir del pregón, Miguel Barnet aduce que las voces de los pregones, atipladas o graves, con raíz de canto llano, viene de la tradición andaluza y la riqueza plástica de nuestros pregoneros, su expresión teatral, su gesticulación, el detalle pintoresco, el doble sentido, la nota picante, son elementos intrínsecos de este género del folklore cubano (2011).
En la Ciudad de Bayamo, como en otras ciudades de Cuba, es común escuchar los pregones. Algunos suelen pregonar el rico maní tostado en el Parque Céspedes, “el rico y suavecito pastel, caliente el pastel”; el grandielocuente y rimado: “panadero, si me llamas te espero”, de la calle 34 de Camilo Cienfuegos o “arriba, yuca con mantequilla”, que es común escuchar en la calle 32 de Ciro Redondo, por citar algunos ejemplos.
En la música popular de esta región del país predomina el empleo de pregones que enriquecen el estribillo de las canciones de muchos músicos granmenses.
El tema A Bayamo en coche,conga de KFéxclusivo promociona este medio de transporte muy popular en la ciudad de Bayamo, que invita a todos a salir pasear. Expresiones intertextuales como Pare, cocherito, aluden al famoso Pare cochero de Marcelino Guerra de la Orquesta Aragón.
De la Orquesta Original de Manzanillo, es famoso El camaronero, tema constituido a partir de pregones y dedicado a los pescadores de Manzanillo, Santa Cruz del Sur y Niquero. Pregones que realzan lo más autóctono e identitario de esta región granmense.
“camarones fresquecitos son estos que llevo yo, son muy buenos y exquisitos en la sopa y el arroz, ya llegó, ya llegó, ya llegó el camaronero, cómprame, cómprame, cómprame los camarones, que se va, que se va, que se va el camaronero …qué rica es la camaronada, el enchilado, el crudo, casera, casera ven, cómprame, camarones pa´ el arroz…apúrate caserita que se van a acabar…”
De Cándido Fabré y su Banda, la canción La liseta, inspira y motiva al autor en defensa de las tradiciones culinarias de la región y sus valores identitarios. Este tema se estructura también a partir de pregones que convidan a visitar Manzanillo y degustar este sabroso plato.
“Si vas a la tierra manzanillera pasa por la lisetera, qué rica es la liseta, qué buena está la liseta…Si te comes la liseta, no te comas la cabeza, quien se come la cabeza, en Manzanillo se queda…Es muy linda la Glorieta y muy rico el camarón, pero sé que la liseta, no tiene comparación…mira préstame atención y escucha lo que te digo que si pruebas la liseta te vas a quedar conmigo…”
Asimismo, del grupo de música tradicional KANOI de Bayamo con el tema el panquelero, se vale de pregones que forman parte de su estribillo y que resaltan y promocionan lo más auténtico de la tradición culinaria bayamesa:
“Qué pregones más lindos se escuchan, el panquelero mamá, el panquelero… Panetelas borrachas, majarete con leche, el masa real, ya amaneció en el Sitial. El rico panqué, panquelero, para que me compre usted…Cómprame casera que yo traigo panquelitos, rico panqué…”
El estudio del pregón en la música popular granmense, refleja la riqueza lingüística y sociocultural de nuestro pueblo, la riqueza poética y musical de nuestros pregones, de nuestra idiosincrasia, de nuestro acervo cultural arraigado. Defender y preservar este patrimonio lingüístico es tarea de todos.