Por: Adaptado de Elizabeth Díaz González
Tomado de: Cubadebate

Parecería muy fácil responder a esta pregunta, como que “se cae de la mata”, pues ¡claro que hablamos español! Pero hace falta poner los sentidos más atentos a las conversaciones cotidianas, comunicaciones radiales, televisivas y hasta escritos y propaganda diversos, para ver y oír: “Vamos a la shopping” (es decir, “compras” ). En inglés, go shopping (ir de compras).
Con tantas palabras que hay en español para significar el lugar donde se venden productos, ya sean comestibles o de otro tipo, como mercado, bodega, tienda, comercio. Es obvio que fue para diferenciar este tipo de locales donde la compra era en CUC, ahora MLC, pero no era necesario ese extranjerismo, además mal usado. No hace mucho tiempo me maravilló un letrero en uno de estos locales: Grocery (hace poco volvieron a estrenar otro con ese nombre), y recordé que cuando era niña así bautizaron al primer supermercado de mi pueblo, como para que pareciera norteamericano. También los nombran supermarket, o sea, supermercado. Aceptables son los Minimax, que existían en Cuba en los años 50 y ahora vuelven algunos, por aquello de que invita a comprar desde cosas pequeñas hasta más sustanciales (mínimo y máximo), incluyendo la variación de los precios.
Ni qué decir de otras frases y nombres creados por personas y a veces instituciones, como por ejemplo, bautizar en inglés restaurantes, tiendas, firmas comerciales, eventos deportivos o culturales… Por qué llamarle a un restaurante My family, en lugar de “Mi familia”, o colocar una pegatina en un auto que dice “Cuidado con el dog”: me rompo la cabeza pensando por qué no colocar “perro”. Así ocurre con muchos eventos, en especial los de música; se les pone nombres en inglés aunque su dimensión sea solo nacional.
Harina de otro costal (expresión castiza) son las palabras que nos llegan de los adelantos tecnológicos y, en especial, de la informática. Aquí el inglés campea, porque estos adelantos se originan en gran medida en los Estados Unidos, y cierto es que muchas veces es imposible no utilizar el término en inglés, ya que no existe en español. Sin embargo, a menudo tenemos palabras para estos conceptos nuevos y no las utilizamos. Así, software es programa, más específico si se quiere programa de computación, y hardware es el equipo, el conjunto de piezas de una computadora. La laptop es una computadora portátil, y no deberíamos decir “la PC” (personal computer), sino la “CP” (computadora personal), algo a contrapelo con la costumbre, hasta la mía, confieso.
Se utiliza constantemente “Dale like” (al programa, a la publicación en Facebook, en Twitter, a cualquier cosa que nos guste en el mundo virtual) en vez de un “me gusta”, o más corto, “gusta”. Cada vez que veo esto me imagino a un muchacho diciéndole a una muchacha: Tú like mucho a mí. Se dice hashtag cuando se menciona una dirección de Twitter cuyo significado en español es “etiqueta” . Es corriente oír o leer “Internet está llena de fake news”, en vez de decir ”noticias falsas” o ”bulos”, ya que ”bulo” es precisamente una noticia falsa propagada intencionadamente por algún motivo. Y no solo en Cuba, en muchos países se utiliza este término en inglés para referirse a este concepto. También: “Es un programa online”, o sea, ”en línea”. O tiene muchos links, es decir, ”enlaces”. Incluso he visto en programas de cursos de edición en español de otros países o en instituciones privadas utilizar marketing en lugar de mercadotecnia, o editing en lugar de edición. Véase, por ejemplo, el artículo de Guillermo Schavelz
on, afamado agente literario y editor de nacionalidad argentina, titulado “El editing, esa arma de doble filo. ¿Mejorar o transformar?”.
En mayo de 2022, el Director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, anunció la investigación que se empezaría a llevar a cabo a través del proyecto LEIA (Lengua Española e Inteligencia Artificial) sobre los errores y extranjerismos que se usan en internet, a través del análisis de más de ocho millones de documentos, con una nueva herramienta creada para la RAE por Amazon Web Services. Aunque no habló del trabajo de adecuación al español que se debe hacer con términos cuyos conceptos no tienen equivalentes en español, sobre todo en el mundo de la tecnología, algo que es ya imprescindible:
“Estamos en un momento refundacional del cuidado del idioma, que está provocado por la gran revolución de la inteligencia artificial. (…) Queremos saber qué dificultades nos encontramos con el uso de la lengua en internet, y esto lo hacíamos a mano, pero esta herramienta nos va a permitir hacerlo de manera automática”.
En 2012 la Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es) publicó un libro de más de 500 páginas: Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales, que ganó el premio Bitácora en 2013. Trataba de normalizar un tanto el uso del español en estos medios. Pero, al parecer, no es muy consultado.
Parece increíble que hasta en Francia se ha establecido una resistencia al influjo de la lengua inglesa. El exministro de Cultura de los años 1993 a 1995, Jacques Toubon, promovió una ley para restringir las palabras extranjeras en la televisión, la radio y las comunicaciones oficiales. En el artículo “Allons enfants… ¿a aprender inglés?”, de 2011, publicado por BBC News, Gerardo Lissardy nos dice: “La resistencia francesa al inglés está lejos de ser una novedad y se acentuó desde la segunda mitad del siglo pasado, a medida que ese idioma (y la cultura estadounidense) ganaba influencia en el mundo”.
Y volvemos al inicio de nuestro trabajo, hay extranjerismos innecesarios, porque representan conceptos para los cuales ya existe la palabra en español con el mismo significado: abstract (resumen, extracto), back-up (copia de seguridad), consulting (consultora o consultoría), amateur (aficionado), influencer (influenciador), e-mail (correo electrónico), hall (pasillo, vestíbulo, corredor), lobby (vestíbulo, salón de entrada), royalties (derechos de autor) o royalty (regalía, también derecho de autor), self-service (autoservicio), stock (en el sentido de surtido, existencia, inventario), staff (el personal de un negocio o institución, teatro, etc.), show (espectáculo, exhibición, función, exposición), tour (gira, paseo, vuelta, viaje), marketing (mercadotecnia, mercadología), smoothies (batidos o licuados), y las ya mencionadas shopping (tienda, comercio, bodega, mercado, abacería), grocery (comercio, tienda de comestibles), por solo mencionar algunas. Nótese que en su mayoría provienen del inglés.
Otra cosa son los calcos, la adopción legítima del contenido semántico o significado de una palabra extranjera, así como de expresiones, para incorporarlo a una palabra o expresión, en nuestro caso, del español (ejemplo: perro caliente y hotdog), pero esto también debe ser objeto de otro trabajo. Sabemos que hay palabras en otros idiomas muy difíciles de traducir, incluso haciendo malabarismos idiomáticos, eso lo saben bien los traductores, y hay que dejarlas en el texto añadiéndoles una nota al pie para explicarlas, lo mismo con algunas palabras en español que se traducen.
Personalmente amo todos los idiomas, aunque de la mayoría solo puedo percibir su sonoridad o algunas palabras. Se me hacen amables simplemente por el hecho de ser instrumentos del pensamiento y la comunicación, una importancia fundamental para el ser humano. Pero mi ámbito es el español, heredado sí, pero ya nuestro, con sus palabras llenas de significados y matices, una forma propia de estructurar las oraciones para ordenar el pensamiento y de encadenar las ideas en los párrafos, diferente a las de otros idiomas.
Hace muchos años, en el siglo pasado, Rubén Darío, el gran poeta de Nicaragua y de toda nuestra América, escribió un bello poema llamado “Los cisnes”, en el libro Cantos de vida y esperanza. Al igual que Martí, desde entonces veía el peligro que representaba la influencia negativa y las ansias de posesión del “vecino del Norte”. No me sustraigo a la tentación de colocar aquí unos fragmentos:
(…)
A vosotros mi lengua no debe ser extraña
A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez…
Soy un hijo de América, soy un nieto de España…
Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez…
(…)
La América española como la España entera
Fija está en el Oriente de su fatal destino;
Yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera
Con la interrogación de tu cuello divino.
¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?
¿Callaremos ahora para llorar después?
El cisne sigue haciendo una interrogación con su cuello. Y yo les pregunto ahora a ustedes, mis lectores, ¿perderemos una parte de nuestra lengua materna?, ¿en qué idioma vamos a preferir hablar y escribir?
Disponible en: http://www.cubadebate.cu/especiales/2023/04/03/hablamos-en-espanol-influencias-o-colonialismo-cultural/