Por: MSc. Gretys Prada Matos

Toda relación interpersonal es una fuente de profunda asociación entre dos o más personas, que puede basarse en emociones y sentimientos, en el amor, el gusto artístico, el interés por las actividades sociales, el estudio o el trabajo.
Las relaciones interpersonales tienen lugar en una gran variedad de contextos, como la familia, los grupos de amigos, el matrimonio, el entorno académico, laboral, social y todo tipo de contextos donde existan dos o más personas en comunicación.
El propósito esencial de la Educación Superior Cubana es contribuir a la formación integral de la personalidad del estudiante, constituyendo la vía fundamental para que este adquiera los conocimientos, procedimientos, normas, formas de comportamientos, valores y se apropie de la cultura legada por generaciones precedentes.
Un estudiante bien preparado académicamente, pero carente de valores éticos y morales, buena educación y respeto por los demás, no puede ser jamás un ser humano preparado para la vida.
En este sentido, la educación cubana promueve el desarrollo y fortalecimiento de ideales cívicos, patrióticos y humanos que permitan al estudiante asumir una concepción científica y humanista del mundo que le rodea.
En momentos de crisis de valores como el que atraviesa nuestra época, la universidad debe contribuir a proteger los valores de la sociedad, como lo es la responsabilidad, el respeto, el sentido de la responsabilidad y el fortalecimiento de los enfoques humanistas.
Durante la interacción social en el aula o en otros contextos socioculturales, las percepciones mutuas entre el profesor y sus alumnos, intervienen decididamente en el desarrollo de una comunicación efectiva entre ellos.
Una de las causas del fracaso académico es que en ocasiones muchos profesores valoran más los aspectos cognoscitivos de la personalidad del alumno y restan importancia al vínculo afectivo dentro del proceso docente educativo. Esto trae como consecuencia que el proceso de enseñanza aprendizaje se vea afectado y que muchos estudiantes responsabilicen al profesor de no sostener con ellos una comunicación más franca y abierta, de la poca atención a sus preocupaciones personales y de que el logro de sus resultados académicos se debe en gran medida a la deficiente comunicación establecida entre ellos.
Otra de las causas que incide negativamente en el aprendizaje en clases es el hecho de anticipar un resultado académico negativo a estudiantes de bajo rendimiento académico, que presentan limitaciones en algunas áreas del conocimiento que no han logrado vencer. Muchas veces se crean estereotipos de los estudiantes tildados de “malos” o “brutos”, sin haber explorado o trabajado lo suficientemente desde la motivación para lograr resultados satisfactorios.
La propuesta de Howard Garner, psicólogo, profesor e investigador de la Universidad de Harvard, conocido por sus investigaciones sobre la teoría de las inteligencias múltiples, convida a todos los profesores a un acercamiento a estas temáticas, en la búsqueda de nuevos métodos de trabajo en función de una clase verdaderamente desarrolladora.
Para Gardner, todos nacemos con potencialidades marcadas por la genética, pero esas potencialidades se van a desarrollar en dependencia, del medio ambiente, nuestras experiencias, la educación recibida, entre otras. Todos tenemos siete inteligencias: musical, lógico matemática, espacial, lingüística, cinestésico-corporal, intrapersonal e interpersonal, que se combinan de manera adaptativa para el hombre y su cultura. Debemos conocerlas, identificarlas y potenciarlas en nosotros mismos.
A partir de esta teoría y su aplicabilidad en el aula se puede determinar que:
- No todos tenemos los mismos intereses y capacidades.
- No todos aprendemos de la misma manera.
Desde el punto de vista de la labor del profesor se puede tomar como base un diagnóstico de los gustos, intereses, motivaciones de los estudiantes que presentan mayores limitaciones académicas en una determinada asignatura, para explorar cuáles son las inteligencias múltiples que estos poseen. De manera que este estudio individualizado pueda contribuir a crear actividades, juegos y estrategias para la aprehensión de aquellos aspectos del contenido que presentan limitaciones en clases.
Las inteligencias interpersonal e intrapersonal conforman la inteligencia emocional y juntas determinan nuestra capacidad para dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria.
Para ejercer su labor como guía u orientador del proceso de aprendizaje, el profesor debe poseer no solo competencia profesional, sino sensibilidad ante los problemas de los estudiantes.
Cuando el alumno es juzgado favorablemente por su éxito escolar, este juicio positivo se extiende a otras esferas de su actuación, este es el llamado “efecto de halo”. Esta forma de estereotipia en la percepción del alumno ocurre también en sentido contrario, ante un alumno con dificultades docentes donde la valoración negativa se extenderá a otros aspectos de su conducta.
Para llevar a cabo su labor educativa, es importante que el docente asuma una posición optimista acerca de las posibilidades y potencialidades de los alumnos y que conozca sus características diferenciales.
Si el profesor no atiende las iniciativas, opiniones y necesidades de los alumnos, se pueden crear barreras de comunicación que generen conflictos entre ellos. Seamos más empáticos y esforcémonos todos por una educación de calidad.