Por: MSc. Maité Riquenes Pérez y MSc. Adelmis Estrada Rodríguez

El municipio Río Cauto tiene como principal accidente geográfico el río más extenso de Cuba: el Cauto. Posee el más grande, complejo y mejor conservado sistema deltaico de Cuba y del Caribe. En él se encuentra ubicado el refugio de flora y fauna Delta del Cauto, que constituye el segundo humedal del país, y el más meridional dentro de nuestra geografía, declarado Sitio Ramsar por su valor natural y estado de conservación.
A menudo escuchamos por los medios de difusión el término Sitio Ramsar, sin embargo, son pocos los que conocen su verdadero significado. Este debe su nombre al tratado intergubernamental firmado en 1971 en la ciudad iraní de Ramsar. Desde entonces se les denomina así a los humedales designados por esta convención, que por sus características de biodiversidad y culturales, se consideran de gran importancia para la humanidad.
En las últimas décadas los ecosistemas de humedales presentan un panorama muy desfavorable. Lo anterior es provocado por los efectos de la liberación de contaminantes al medio ambiente y la generación de residuos sólidos y líquidos vertidos en cuerpos de agua, que modifican las dinámicas propias del sistema natural y provocan su deterioro ambiental.
Valiosos estudios internacionales enfatizan en la degradación acelerada que amenaza a un gran número de humedales y la situación crítica que presentan otros. Esta situación pone en riesgo la provisión de servicios fundamentales que poseen los ecosistemas para el bienestar humano. La Convención señala que en el siglo XX se calcula que la extensión mundial de los humedales disminuyó entre un 64 y un 71 % y su pérdida y degradación continúa en todo el mundo”.
Siempre que en Cuba se mencionan las palabras humedal o sitio Ramsar, se piensa en la Ciénaga de Zapata por considerarse el más grande e importante del país. Rara vez se habla de otros sitios que también ostentan esta condición, e incluso en algunas bibliografías están totalmente ausentes, tal es el caso del Humedal Delta del Cauto.
Múltiples acciones de cuidado y protección se han realizado en el mismo por su estado de conservación y por lo que implica para la estabilidad del ecosistema terrestre y acuático. Sin embargo, todavía no se logra un accionar efectivo desde la gestión de la ciencia, la tecnología y la innovación, que brinde la solución a todas sus problemáticas ambientales.
Lo expresado anteriormente ha motivado a varios profesionales del Centro Universitario Municipal a la realización de investigaciones relacionadas con el tema. Todo ello en aras de preservar sus recursos paisajísticos para que continúen ofreciendo un interés estético y satisfagan las necesidades, económicas, espirituales, sociales y culturales de todos los riocautenses.
Esta institución académica tiene ante sí el reto de trabajar más en la sensibilización y el sentido de pertenencia, desde la educación ambiental. Se propone revertir para la inestabilidad existente, que afecta la diversidad biológica y la representatividad de los valores paisajísticos que posee. También pretende disminuir algunas prácticas tradicionales que pueden ser consideradas como dañinas o perjudiciales en este entorno.
Por otra parte, la participación en proyectos nacionales con financiamiento internacional, como “Fuentes Renovables de Energía como Apoyo al Desarrollo Local (FRElocal)” y “Mi costa “, ha permitido que se alcance una mayor sostenibilidad ambiental y energética en las comunidades rurales del territorio enclavadas en el humedal. De esta forma se contribuye a mejorar la calidad de vida de sus habitantes y a propiciar un mayor acceso a los recursos y servicios, a la adaptación y la mitigación al cambio climático.
La toma de conciencia de todos los habitantes de la región resulta una condición indispensable para la recuperación, y aprovechamiento racional de este importante recurso. La singular condición geográfica de poseer el sistema deltaico mejor conservado de Cuba y del Caribe puede ponerse en riesgo si no se asume que su conservación es la única garantía para que las futuras generaciones disfruten del bienestar humano que posibilita el uso sustentable de este humedal.


