Por: Dr.C Elsa Milene Borrero Chacón. PT

Referir el contexto histórico de aquel 27 de noviembre de 1871, nos permitirá una mejor comprensión del hecho histórico: época histórica en que Cuba era colonia de España. Ya en 1868, las contradicciones colonia metrópoli se habían agudizado y se intensificó la opresión política al asumir el gobierno de la Isla, el General español Francisco Lersundi, el cual prohibió las reuniones de los cubanos sin la presencia española; los cubanos no podían ocupar cargos políticos relevantes, entre otras medidas.
Ante tal situación la reacción popular se manifestó en el fortalecimiento de las acciones independentistas, entre ellas las protagonizada por algunos terratenientes cubanos con ideas independentistas. Irrumpe el alzamiento del 10 de octubre de 1868, como hecho que dio inicio al proceso independentista del pueblo cubano.
Otros hechos demostraron la energía y ansia de independencia de los cubanos: la Toma de Bayamo, luego del Ataque a Yara; el Alzamiento de los Camagüeyanos (1868); el Incendio de Bayamo (1869); el Alzamiento de Las Villas (1869), entre otros como, La Asamblea de Guáimaro (1869), primer intento de unidad de los cubanos.
La inminente molestia e impotencia de los españoles se reflejó en el aumento de la represión hacia la población, manifestada entre otros actos, en los siguientes:
- La Creciente de Valmaseda en la zona del Cauto.
- Los sucesos del Teatro de Villanueva, que provocó la muerte de dos mujeres y un niño ante el grito ¡Viva Cuba Libre! desde el público en medio de la obra criolla “El perro huevero”.
- Los sucesos del Café “El Louvre”, en el que dieron muerte a 15 personas y otras heridas ante el supuesto tiro o disparo entre jóvenes reunidos allí.
- Otro acto, que nos une en estos momentos, fue el cruel asesinato a los 8 estudiantes de Medicina, el 27 de noviembre de 1871, en La Habana, el cual aún conmueve humanamente por la trascendencia histórica; hecho que en mi persona causó sufrimiento, desconsuelo, soberbia y que expreso a través de este modesto poema:
¡CRIMINALES!
Criminales, ¡si yo pudiera!
Si yo pudiera volver el tiempo atrás
Si yo pudiera cubrir con justicia
Ese cruel y vil corazón; ellos
Criminales, ¡si yo pudiera!
rasgar con mis propias manos
el odio inconsolable y hostil
Criminales, ¡si yo pudiera!
borrar de mi mente y de mi Historia Patria
la mancha de cobardía, insensibilidad, y cobardía,
¡lo haría, lo haría!
Pero cobrando justicia
No olvidando impunemente
Criminales que se trasladan en el tiempo:
Ni aquellos jóvenes, ni estos, mis jóvenes,
Pondrán de rodillas el orgullo y el honor de ser cubanos
¡Criminales y bien, criminales!
¿Cómo sucede esta tragedia?
La historia recoge que un jueves, 23 de noviembre de 1871, los estudiantes de primer año de Medicina esperaban al profesor Pablo de Valencia García en el Anfiteatro Anatómico; pero la espera los motivó ingenuamente a vagar y jugar por el Cementerio “Espada”; se lanzaban pedradas; jugaron con el carro de transportar los cadáveres; y otro, el más joven, arrancó una flor, sin saber siquiera que una flor los conduciría a la muerte, horas más tardes, pues al parecer, estas pequeñas acciones molesaron al Celador español, Vicente Cuevas.
La cultura constituye un arma de la Revolución, la historia no se olvida; se recuerdan los hechos para desarrollar sentimientos patrióticos, humanistas y de justicia fiel.
El fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina es un hecho de nuestra historia que no debe ser olvidado por las nuevas generaciones. Los sucesos entorno al mismo, fueron abordados en el documental titulado Inocencias, dirigido por Alejandro Gil, quien fue su director y guionista. El documental no constituye una repetición de la esperada película “Inocencias”, dirigida también por Alejandro Gil, con guión de Amílkar Salatti, y que es un homenaje a aquellos jóvenes inocentes que de manera absurda fueron condenados a prisión y ejecutados. Este hecho es uno de los más sensibles del siglo XIX cubano.



