
BAYAMO, Granma. – Siete décadas después de que aquel fuego sagrado iluminara por primera vez las calles de La Habana, la historia volvió a latir en el oriente cubano. Bajo el manto de una noche cargada de simbolismo, la comunidad de la Universidad de Granma, de conjunto con la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y el pueblo bayamés, protagonizó una nueva edición de la Marcha de las Antorchas, reafirmando que la llama de la dignidad nacional permanece inextinguible.
Esta movilización no fue solo un acto de recordación; fue un puente entre tres siglos de lucha. La marcha conmemoró el aniversario 173 del natalicio de José Martí, el Apóstol de la independencia, pero lo hizo con una motivación adicional que estremeció el espíritu de los participantes: el inicio de las celebraciones por el Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Un compromiso de generaciones
Hace 73 años, la llamada “Generación del Centenario” —liderada por un joven Fidel— no permitió que el pensamiento de Martí muriera en el año de su centenario. Hoy, la juventud granmense asume ese mismo relevo. Con pasos firmes que partieron desde la academia, el sagrado lugar donde Fidel se forjó como revolucionario, la marea de fuego avanzó por las arterias principales de la ciudad hasta concentrarse frente a la sede del Comité Provincial del Partido.
Allí, en un solo coro de voces, se fundieron el ideal antimperialista de Martí y la constancia rebelde de Fidel. Estudiantes, trabajadores y líderes de las organizaciones políticas y de masas demostraron que la herencia de lucha no es un concepto estático, sino un futuro que se construye día a día en las aulas, en los surcos y en cada trinchera de la soberanía nacional.
