Mariana Grajales, ejemplo de patriotismo y amor

Por: Lic. Dimiter Amaya Estrada y MSc Juan Eduardo Amaya Briñones

Una de las figuras femeninas emblemáticas de las luchas por la Independencia de Cuba indudablemente es Mariana Grajales, quien nace en Santiago de Cuba, Oriente, el 12 de julio de 1815, de padres dominicanos.

Cuando estalla la Guerra de los Diez Años, no vaciló en mandar a sus hijos a la lucha y los hizo jurar de rodillas frente a un crucifijo de Cristo: “De rodillas todos, padres e hijos, delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar la Patria o morir por ella”.

Era indudable que su corazón de madre temblase ante la idea de la muerte de seres tan queridos, pero en Mariana Grajales se anteponían a esos sentimientos la confianza patriótica, la actitud revolucionaria, la voluntad férrea por la lucha, la libertad y sabía que, para conquistar la independencia de Cuba, era preciso volcar los sentimentalismos. Todos sus hijos participaron en la Guerra del 68. Concluida esta contienda, a Mariana solamente le quedaban cuatro hijos varones: Antonio y José, quienes caerían gloriosamente en la gesta del 95. Tomás y Marcos,por su parte, sobrevivieron con sus cuerpos llenos de cicatrices. Baldomera y Dominga también se incorporaron a la guerra, trabajando en los hospitales de campaña. Un hecho singular mostró el elevado patriotismo de Mariana, cuando a raíz de haber recibido Antonio su primera herida de guerra en el combate de Armonía el 20 de mayo de 1869, le dijo a su hijo más pequeño, Marcos:“Empínate, que ya es hora de que pelees por tu Patria como tus hermanos”.

Además de madre ejemplar, Mariana simboliza a la mujer mambisa, pues a pesar de su avanzada edad, curó heridos en los hospitales de campaña y arengaba a los convalecientes incitándolos a que, una vez restablecidos, regresaran con más bríos al campo de batalla. Alentó la rebeldía de Antonio en su histórica Protesta de Baraguá, el 15 de marzo de 1878. José Martí la calificó como “fuego inextinguible” y “raíz del alma”.

“Es la mujer que más ha conmovido mi corazón”, escribió Martí cuando supo que había muerto, Doña Mariana, madre de los Maceo y de los cubanos, porque lo dio todo para que Cuba fuera libre.

El Apóstol cubano José Martí expresó sobre Mariana: ¿Qué había en esta mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella como de la raíz del alma con serenidad de hijo, y como de entrañable efecto? Así queda en la historia, sonriendo al acabar su vida, rodeada de los varones que pelearon por su país, criando a sus nietos para que siguieran sus ideales.

Con el objetivo de darle participación a la mujer en las tareas de la defensa y tener presente el contenido histórico de las féminas en las luchas por la independencia, Fidel Castro con el respaldo de algunos combatientes y sobre todo el de Celia Sánchez, el 4 de septiembre de 1958 dejó constituido el pelotón que llevó el nombre de Mariana Grajales, heroína en las guerras de independencia de Cuba.

Durante el triunfo revolucionario de 1959 varias instituciones fueron bautizadas con el nombre de la heroína. Las madres cubanas simbolizaron el espíritu de Mariana al ver que sus hijos pelearon valientemente contra el Apartheid en África, ofrendando muchos sus vidas por la libertad de esos pueblos.

Hoy en día los enemigos del pueblo cubano utilizan las imágenes de los héroes y mártires de la Revolución como campaña de desacrédito. Podrá influir en algún segmento de la población, pero los méritos ganados con esfuerzos y patriotismo, jamás serán empañados.

Por esas razones su estatua gigante se levanta en el Cementerio Santa Ifigenia y los líderes y lideresas nacionales e internacionales, las hijas e hijos del pueblo, visitan el monumento histórico que de ella se ha levantado junto a los Padres de la Patria: Céspedes, Martí y Fidel.

Desde la Universidad de Granma en el día de su natalicio la recordamos, porque tenemos memoria y Cuba vive en su historia.

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