Por: Lic. Yilena García Sánchez

Iniciamos nuestra sección A Tiempo, con una propuesta de reflexión sobre el vestuario en la Universidad. Con la llegada de un nuevo año, siempre nos trazamos nuevas metas y propósitos. ¿Por qué una de las metas de este año, no podría ser revisar mi vestimenta para asistir a la Universidad?¿Qué tan respetuoso estoy siendo con la institución a través de mi manera de vestir?
Las normas sociales y de etiqueta, son reglas que habitualmente no están escritas ni se enuncian explícitamente y sin embargo, rigen el comportamiento dentro de una sociedad. El objetivo de las normas sociales es lograr una convivencia armónica. El vestuario y su uso correcto según la ocasión, puede considerarse una norma social. Una norma social que nos presenta ante los demás y que responde a gustos, carácter, tendencias de moda, tradiciones.
Es cierto que los días que corren no son los mejores económicamente para muchas familias cubanas. También lo es que mantener un hijo en la Universidad no es tan fácil como se puede llegar a pensar, son muchas las demandas de una familia que debe satisfacer a ese joven universitario. Pero lo cierto es, que escudados en una situación real, la cultura del vestir o el respeto al vestir en una institución de nivel superior, se ha perdido cada vez más. No se pretende hablar aquí del uso de un uniforme, ni de lo trillado que el vestir no determina que tan buen estudiante se es o en la aprehensión del conocimiento. La reflexión que se propone es la del respeto por la institución, por los profesores y por uno mismo como estudiante y futuro profesional.
Si se es realista, por muy cómodo que sea llevar un short o un par de chancletas, una camiseta en el caso de los varones, a todos lados, en un país tropical como el nuestro, y por mucha influencia foránea que nos llegue, estas no son prendas para asistir a un aula universitaria. No se habla aquí de usar camisas de mangas largas en todo momento, o vestidos largos de gala para ir a clases, siempre tener en cuenta la ocasión es importante. Se proponen cosas elementales que denoten respeto por los demás, como prendas en buena condición, limpias y bien planchadas en caso de requerirlo. Las mujeres deben evitar que las prendas sean cortas, escotadas y el exceso de maquillaje. En el vestuario masculino se podría apostar por usar pulóver con o sin cuello, camisas, pantalón, tenis o zapatillas, por solo citar algunos ejemplos.
Consiente la que escribe, de cuantos criterios encontrados y opiniones contrarias pudiera llegar a tener al abordar este tema, por la pluralidad de criterios que se tienen en cuanto a él. Pero para formular una opinión contraria, primero debe haber leído estas líneas y ya se estaría cumpliendo un objetivo, una reflexión oportuna, que de seguro le llevará a un autoanálisis. Estas líneas abren un debate que nos llenaría de satisfacción si todos fueran partícipes,teniendo en cuenta que la vestimenta o lo que decides usar es un reflejo de tu personalidad, del carácter, buen gusto, educación y respeto por los demás.