Por: MSc. Gretys Prada Matos

Si bien en la enseñanza de una lengua extranjera los contenidos han de enfocarse en el adecuado desarrollo de las habilidades básicas de lengua para el logro de la competencia comunicativa en los aprendices, no puede desdeñarse la adquisición de competencia pragmática.
Dominar una lengua extranjera implica no solo conocer los aspectos gramaticales, lexicales, sintácticos, fonéticos, ortográficos, propios de la comunicación verbal oral y escrita, sino también aspectos extralingüísticos que tienen que ver con la comunicación no verbal y con los elementos socioculturales propios de la lengua que se aprende, que condicionan muchos de los usos lingüísticos de los hablantes nativos de acuerdo a los contextos situacionales y sociocultural donde son empleados. De ahí la importancia de atender la pragmática del discurso, del lenguaje en uso.
Alcanzar determinado nivel de competencia pragmática en el aprendizaje de una lengua extranjera significa también ir más allá del significado literal de las palabras, frases o expresiones, e interpretar los significados no convencionales que adquieren los enunciados lingüísticos según la manera en que son usados por los hablantes en las interacciones comunicativas, en correspondencia también con su información pragmática y el contexto.
El desconocimiento de las normas de cortesía para saludar o despedirse, para agradecer, así como el uso de la kinésica, de la proxémica y la cronémica, por ejemplo de la cultura china, puede generar errores pragmáticos en la comunicación con los profesores que enseñan el español como lengua extranjera a estudiantes sinohablantes en un contexto académico formal.
Paralelamente los estudiantes deben dominar los aspectos culturales de la lengua que aprenden, sus patrones entonativos, los elementos identitarios de sus habitantes, las fórmulas de tratamiento, normas de cortesía, fórmulas rutinarias, expresiones idiomáticas, religión y costumbres.
Las interacciones con los hablantes nativos en un contexto natural de inmersión ligüística en varios contextos socioculturales favorece el desarrollo de la competencia pragmática, el reconocimiento de errores pragmáticos que causan interferencia en el aprendizaje de la lengua y que revelan las áreas de aprendizaje que se deben potenciar para alcanzar niveles superiores de lengua.
En correspondencia con ello, es imprescindible conocer los elementos interculturales de contacto entre ambas lenguas y los aspectos comunes y diferenciales entre ambas culturas en función de un proceso de enseñanza aprendizaje verdaderamente desarrollador. La caracterización psicopedagógica del estudiante y el conocimiento de su cultura son esenciales para evitar conflictos interculturales en virtud de mayor aprendizaje, protagonismo, comprensión y valoración de la lengua y cultura meta.
Los errores que se comenten en el empleo e interpretación de los mensajes de acuerdo con la intencionalidad de los hablantes en diferentes contextos de uso, donde no se tiene en cuenta las aspectos socioculturales de la lengua, las características de los hablantes, su información pragmática, entre otros factores, son denominados errores pragmáticos, sociopragmáticos o de interferencia pragmática.
Para Corros (2005) “la mayor fuente de malentendidos y errores de malinterpretación para un estudiante de una lengua extranjera no está en lo que se dice, sino en lo que no se dice y en la manera en la que se dice lo que se dice.
Según María Victoria Escandell (1996) “los errores pragmáticos en la mayoría de las ocasiones no se perciben ni se interpretan como errores, sino que se interpretan como actos descorteses, malintencionados o sarcásticos.”
Según el Centro Virtual Cervantes, un error sociopragmático consiste en el traslado a otra lengua de las percepciones sociales y las expectativas de comportamiento propias de otra cultura. Así, por ejemplo, ante un elogio o cumplido [Qué bonita la chaqueta que llevas hoy], en la cultura hispana, el destinatario del cumplido tiende a mitigar el valor de éste con exponentes del tipo [Es barata/ hace muchos años que la tengo/ era de mi padre, está muy vieja]. En cambio, en la cultura anglosajona, se agradecerá el cumplido sin más [Gracias/sí, lo sé], lo que, desde una cultura hispana, resultaría descortés. Lo que cambia en estos casos es la interpretación del enunciado y, sobre todo, la valoración social que este recibe.
Para María Victoria Escandell (1996), un elemento de interferencia pragmática en la cultura anglosajona, ante un enunciado como [¿Te molesta si fumo?], basta una respuesta del tipo [No] sin que se considere descortés, en la cultura hispana sería esperable una respuesta reiterativa [No, no, en absoluto, claro que no], puesto que la respuesta con un solo [No] podría llegar incluso a ser interpretada como una afirmación.
Los actos de habla directivos en español si no son atenuados provocan conflictos comunicativos debido a la manera en que se pronuncian. Un acto de habla directivo, como es el caso de las peticiones o los consejos no suelen ser tolerados tan fácilmente en el español de Cuba sin un recurso de atenuación cortés que mitigue la fuerza ilocutiva de ese acto de habla.
Esta diferencia se observa a través de la petición en forma directa como una orden: ¡Alcánzame el bolso rápido que me voy!, y en forma indirecta atenuada a través de una oración interrogativa: ¿Me puedes alcanzar el bolso para irme rapidito?¿Me puedes alcanzar el bolso, que me deja la guagua?
Un consejo atenuado sería de esta forma : ¡Yo en tu lugar lo pensaría mejor!, o, ¡yo creo que deberías pensarlo mejor! No atenuado y en forma de orden: ¡No lo pienses y haz lo que te digo!
Si bien como cubanos pertenecemos a una cultura de acercamiento y familiaridad, la fuerza ilocutiva de las peticiones y los consejos no atenuados en ocasiones puede provocar fallos a nivel pragmático que inciden negativamente en la eficacia comunicativa e interpersonal.
Por consiguiente, los errores pragmáticos no solo se manifiestan en la enseñanza y aprendizaje de una lengua extranjera, pues en el aprendizaje de la lengua materna también se producen y sobre todo en la utilización del lenguaje coloquial o conversacional por hablantes nativos en diversos contextos socioculturales.
A la luz de lo descrito, comunicarse eficazmente en una lengua requiere de una atención especial a los elementos de la pragmática del discurso, donde debe evitarse errores pragmáticos que limitan la interpretación de los mensajes y la comunicación y que inciden negativamente en el bienestar interpersonal y las relaciones interculturales entre los hablantes.
Interesante y útil
Interesante y útil para adentrarse en este mundo y hacer efectiva la comunicación