Por: MSc. Laritza Vázquez Mojena y MSc. Yamilés Tamayo García

La gestión de la calidad en las instituciones de educación superior representa un enfoque de mejora continua, que garantiza altos estándares de calidad y satisfacción a la sociedad desde las universidades. El propósito fundamental de este enfoque reside en la orientación de los procesos sustantivos que le dan el sello a toda la universidad, de manera que se alcancen la pertinencia y la excelencia académica.
A partir de las orientaciones del Ministerio de Educación Superior y la Junta de Acreditación Nacional (JAN) para el trabajo de incremento continuo de la calidad de los procesos que se desarrollan en la Universidad, así como las experiencias de trabajo al respecto, se concibe un Sistema de Regulación y Control, que se articula a partir de las Visitas Integrales como acción fundamental, lo que debe complementarse con los necesarios controles por proceso.
Las Visitas Integrales constituyen una modelación del proceso de evaluación institucional en las diferentes áreas de la Universidad, en correspondencia con las características y particularidades de cada estructura. Son objeto de visitas las Facultades con sus Centros de Estudio, los Centros Universitarios Municipales y los Departamentos Independientes.
De manera general, se orientan a evaluar integralmente la gestión de los procesos universitarios, tomando como referente la instrumentación y ejecución de acciones en correspondencia con las variables para la evaluación de las Instituciones de Educación Superior (Contexto institucional y Pertinencia integral, Recursos humanos, Formación de pregrado, Formación en Investigación y Postgrado, Infraestructura e Impacto Social), centrando la atención principal en la aplicación creadora del enfoque integral para la labor educativa y político ideológica en la Universidad, así como la promoción e implementación de acciones estratégicas para el desarrollo sostenible de la Educación Superior y de la sociedad.
En aras de garantizar la organización de las Visitas Integrales se han definido cuatro fases o etapas fundamentales: preparación de las condiciones, en la que resulta indispensable la socialización del informe de autoevaluación del área a evaluar; ejecución, que incluye la presentación del informe con énfasis en fortalezas y debilidades, los intercambios con estudiantes y trabajadores, revisión de evidencias documentales y elaboración de informes; conclusiones, para la presentación del informe final por parte de la comisión evaluadora; seguimiento y mejora, enfocada en la asesoría oportuna para la elaboración y seguimiento del plan de mejora.
En el último período las Visitas Integrales de la Universidad se han distinguido por la participación de los expertos que forman parte de la JAN y los Comités Técnicos Evaluadores de diferentes tipos de programas, convirtiéndose en escenario de preparación, cuyos resultados se enriquecen con la experticia de los participantes.
Los principales resultados de las visitas hasta la fecha, permiten evaluar el estado actual de los indicadores de calidad e imponen la necesidad de reorientar las estrategias de trabajo para lograr la sostenibilidad y el desarrollo de aquellos que permitan alcanzar la categoría de excelencia.
Aún cuando de manera general se perciben resultados adecuados y avances en algunas áreas, debe intencionarse el trabajo para lograr el seguimiento continuo a la mejora de los programas acreditados y acreditables, la visibilización de la gestión por procesos, la sostenibilidad del claustro desde la oportuna formación doctoral y el tránsito a categorías docentes superiores, el fortalecimiento del proceso docente a tono con las demandas actuales de formación y la pertinencia del trabajo metodológico, la ampliación de la participación en proyectos y las relaciones interinstitucionales, la optimización en el empleo de la infraestructura y la sostenibilidad del impacto social.
Las potencialidades de las Visitas Integrales en este sentido, trascienden la acción de control, favoreciendo el seguimiento a la mejora continua de las diferentes estructuras e indicadores, considerando la necesidad no solo de corregir o atenuar debilidades, sino la importancia de actuar proactivamente y generar acciones de sostenibilidad y desarrollo.