Por: MSc. Katia Rodríguez Mejías y Lic. Rosana Fernández Verdecia

“Cuba, ¿qué sería de ti, si hubiéramos dejado morir a tu Apóstol?” Expresó Fidel Castro en la última vista del juicio por el asalto al Cuartel Moncada. Cuánta razón en sus palabras, cuanta valentía la de aquellos jóvenes cubanos que aquel 27 de enero de 1953 no dejaron morir al Apóstol José Martí en el año de su centenario.
Frente a las injusticias de la tiranía, la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y otras organizaciones sociales comenzaron a crear condiciones para rendir tributo a un hombre que supo entregar su vida por la libertad de Cuba. Saldría de Alfredo Guevara la idea de un desfile con antorchas desde la Universidad hasta la Fragua Martiana, lugar donde el apóstol realizó trabajos forzados.
No pudo el régimen dictatorial, encabezado por Fulgencio Batista, con su negativa a realizar la marcha, impedir que aquella noche de enero se concentraran bajo la mirada de la Alma Mater los sectores más progresistas y revolucionarios de la época. Las antorchas no solo serían la luz para homenajear al Maestro, serían también las armas defensivas si el ejército intentaba detener el homenaje, pues les habían sido colocados clavos en los bordes.
Presidida por una bandera cubana en manos de jóvenes universitarias, escoltadas por el ejecutivo en pleno de la FEU, partió la Marcha de las Antorchas bajando por la calle San Lázaro hasta la calle Espada. Las jóvenes martianas iban cogidas por los brazos y detrás un bloque compacto de más de 500 jóvenes, con Fidel a la cabeza, perfectamente formados. Todos coreaban ¡Revolución! ¡Revolución! En el trayecto se sumó a ambos lados de la calle el pueblo habanero que rendía tributo en su centenario al hombre de “La Edad de Oro”.
“Allí los organizamos en grupos de tres, conformando una columna larga que llegó desde el primer peldaño hasta arriba. Íbamos sin armas, pero bien estructurados en una columna sólida, decidida. Era la única fuerza organizada esa noche allí. Aquel día se produjo una demostración de pujanza necesaria, incluso para nuestra propia gente, que apreciaron su propia fuerza», dijo Fidel.
Desde entonces la juventud cubana encabezada por la FEU rinde tributo al apóstol para no dejar morir su legado en las actuales y futuras generaciones. “Estoy muy emocionada, siempre la vi por televisión y me invadía la emoción de ver como se encendían las antorchas a lo largo de la escalinata de la Universidad de la Habana; y este año – al fin- podré participar con mi antorcha como miembro de la FEU de la Universidad de Granma.” Refiere Marbelis Fonseca Rodríguez, estudiante de primer año de Educación Especial.
La tradicional y esperada Marcha de las Antorchas llega hasta todas las provincias del país, después de haberse realizado en los espacios virtuales debido a la pandemia de Covid 19. Los jóvenes de la Universidad de Granma y la Cátedra Martina de esta Casa de Altos Estudios, se preparan para este 27 de enero no dejar morir el legado del maestro en el aniversario 170 de su natalicio.