Una mirada a los elementos identitarios de los campechueleros

Por: MSc. Emilia Rosa Mesa Torres

Canto a Campechuela.

Bañado por el Caribe
lleno de frutos y flores,
el pueblo de mis amores
que labora, lucha y vive.
En él, reina el mango, la caña,
el café, cacao y piña;
jóvenes, niños y niñas,
se nutren de tradiciones,
de los bailes y canciones
desde el llano a la montaña.
Nuestros guías: Celia y Fidel
en el surco y en la escuela,
le seremos siempre fiel:
a mi pueblo: Campechuela.

Con esta dedicatoria en versos para mi pueblo natal, te propongo una mirada hacia algunos elementos identitarios de los campechueleros.

Como pequeño pueblo de pescadores, Campechuela hace de esta labor una de las principales fuentes de  alimentación de sus moradores. Entre los tipos y especies de pescados, el Machuelo es uno de los más codiciados en el territorio, el cual permite ganar en la variedad de ofertas de platos de la cocinas campechuelense, no puede faltar la sabrosura del machuelo frito, tipo sardinas, caldos y crudos para acompañar bebidas, entre otras especialidades.

En La Comunidad “La Marina” del Consejo Popular Campechuela II, los pescadores dedican horas enteras a esta faena y vuelven a la orilla con el preciado fruto del mar, para comercializar con la empresa de comercio y efectuar las entregas a la asociación de la pesca.

Otra de las producciones destacadas en Campechuela es la azucarera, en la que se aprovechan todos los beneficios de la caña de azúcar, desde la siembra, el adecuado tratamiento, su corte y los procesos agro-industriales asociados a esta industria. El azúcar de caña es un elemento distintivo de nuestro pueblo. Así al caminar por las calles, sentir el olor a melado, escuchar la maquinaria en molienda, el ruido de carros, tractores y combinadas, desde el campo al central, se anuncia que estamos en zafra.

Vivir cerca del Central es una experiencia maravillosa. Son recuerdos inolvidables, la chimenea humeante, su ollín al caer sobre calles y techos; escuchar el pito y el sonar del Central en disímiles ocasiones: al faltar la caña, al cambiar los turnos, pero también cuando se cumple el plan de zafra. ¡Qué algarabía!, entre cornetas, claxon, pitos, asalta la alegría, el entusiasmo y la emoción del deber cumplido. Todos salen contentos a las calles, se abrazan y se acercan ansiosos a felicitar a los obreros y trabajadores del campo que llegan hasta el sitio para celebrar el triunfo. Se gana la emulación, luego inician los festejos y reconocimientos para los vanguardias y destacados.

El territorio, desde el llano hasta la sierra, se identifica también con la siembra de frutas, hortalizas y viandas, se retoman los organopónicos, sembrar cualquier pedacito, se adquiere cultura ambientalista, conciencia de soberanía alimentaria y nutricional. Reinan la piña, guayaba y mango al llegar mayo, los cítricos también aseguran su aparición para completar las delicias del campo.

Recorriendo la parte rural y el turquino, se olfatea el dulce olor a miel y a café, las laboriosas abejas recorren el campo en busca de néctar para llevar al panal, listas a fabricar la miel. Aquí se destacan los apicultores, los recogedores de café y campesinos que laboran sus tierras y conucos.

Uno de los primeros elementos identitarios que no podemos olvidar es el famoso: “Campeche”, según la oralidad y las investigaciones que se han realizado sobre la historia de esta localidad, su nombre está relacionado con este arbusto, muy abundante en la zona y que ha perdurado hasta la actualidad. Se dice, que su madera se emplea para la construcción de muebles, por su belleza y que es considerado como un arbusto con propiedades medicinales.

En Cuba, existen varios toponímicos que se relacionan con México, Campechuela es uno de ellos, población ubicada en la zona oriental de Cuba. Este fue el nombre que un hacendado le dio a su finca en el siglo XVIII y el mismo se debió a la presencia del “palo campeche”, que era uno de los productos de exportación en esos tiempos para preparar tintes, y su nombre se deriva de Campeche en México. Campechuela, o pequeño Campeche, fue fundado como un pueblo alrededor de 1869 y se constituyó en municipio en 1912.

Otros de los elementos identitarios que no podemos olvidar es el Símbolo de Campechuela: Diseñado de forma circular, muestra en el fondo los colores de la Patria (azul, rojo y blanco). En el centro un plano del Municipio de Campechuela, sobre este, una hoja del árbol de Campeche y encima, el Central Azucarero (base económica fundamental de la zona). En la parte inferior las montañas y en el círculo exterior se lee: Campechuela – 1869.

En la actualidad, ya no es un caserío de pescadores y carboneros a orillas del Golfo de Guacanayabo; es un municipio con más de cincuenta mil habitantes. En el corazón de los moradores que habitamos en la novia del mar, los campechanos, campechuelenses o campechueleros que miramos desde el horizonte, expresamos románticamente de nuestro pedazo de tierra:

Campechuela, “En el remanso de tu mar, la grandeza de tu nombre”.

3 thoughts on “Una mirada a los elementos identitarios de los campechueleros

  1. Celia Romero Díaz 29 de junio de 2023 at 4:38 PM

    Saludos cordiales desde Mayabeque. Felicitaciones para la autora MSc. Emilia Rosa Mesa Torres.
    Bello ese texto que escribió como poesía para su Campechuela, su pueblo querido. Éxitos y que siga deleitándonos con su quehacer literario o periodístico -literario.
    Dra. C. Celia Romero Díaz

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  2. Tamara Martínez Rosa 29 de junio de 2023 at 4:42 PM

    Muy lindo artículo. Un reflejo de los Campechueleros

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  3. Emilia Rosa Mesa Torres. 1 de julio de 2023 at 2:30 PM

    Muchas gracias, por sus comentarios: seguimos haciendo historia. La historia local es muy importante como parte de la enseñanza de la Historia de Cuba.

    Responder

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